¿Doblar el hakama al Sensei/Sempaï?

Este gesto común en las artes tradicionales de Japón, por mucho es incomprendido y criticado, por el común de los que ignoran la real intención de este. Esperamos nuestra modesta experiencia transmitirla un poco; no pretende ser una enseñanza, solo un pensamiento y tal cual debe tomarse, quien lo considere correcto, que bien y si lo percibe mal, también es bueno, ya que es vivencial y debe nacer desde el corazón.

Primero entender que las artes marciales tradicionales, para que así lo sean, deben seguir y cumplir ciertas costumbres, si se quiere lea ritos (el ser humano es experto en ritos, vivimos con ellos cualquiera que sea nuestra experiencia de vida); en este caso se heredan de la Cultura Japonesa altamente contrastante para la mayoría de occidentales.
*solo le pido al lector, el no considerar la práctica de las Artes Marciales Tradicionales de ningún país, de forma inconexa con su cultura, sería un grave error.
Las normas de etiqueta, forma correcta o protocolo de cortesía dentro de un Dôjô (lugar donde se practica; consultar en otras fuentes lo extenso de este término), se conoce como Reiho. Este protocolo comienza a partir de que la persona (estudiante) se compromete moral y espiritualmente con el camino o sendero del arte, a la misma vez que con quien lo guiara, su sempaï y su Sensei.
Cuando esto ocurre, siendo siempre voluntad propia del interesado y suponiendo que es aceptado por el Sensei, como alumno. Entonces se origina o se establece el concepto o relación más importante, las relaciones Deshi-Sempaï y Deshi-Sensei (alumno-hermano mayor y alumno-Maestro); esto marca un antes y un después en las artes marciales. Es el respeto a la experiencia, a los ancestros, al que ha avanzado en el camino, la luz a seguir.
Esta “Relación”, se conoce en Japón por el término “Giri” y es mucho más de lo que enunciamos en el párrafo anterior. Es una relación en dos direcciones y mutua; significa “obligación social”, “deber”, “sentido de deber”, “honor” o “deuda de gratitud”.
Después de esta necesaria explicación, útil para entender el contexto del hecho, podemos retomar el tema principal de este texto.
El doblar un Hakama “no es” una obligación para un Deshi, se entiende que a la vista de alguien que no entiende lo que ocurre en el acto; pueda parecer así. El Deshi lo hace por voluntad propia, por agradecimiento, para mostrar ayuda, humildad y reciprocar lo que nos da, ofrece y trasmite alguien, es un gesto sincero que alguien le ofrece a otro.
Un Sensei o sempaï, que, al terminar su clase, no es abordado por un Deshi para doblar su Hakama, debe hacerlo por sí mismo; sin que esto le cause desconcierto ni la más mínima perturbación en pensamiento; el hecho es uno, el Hakama debe ser doblado.
Entonces el acto no es obligatorio ni demerita la humanidad de quien lo desea hacer; queda en eso, un acto de cortesía y agradecimiento. Cada Deshi puede decidir hacerlo o no, el hacerlo está bien, el no hacerlo también está bien; solo cuando el ofrecimiento nace y la felicidad habita en quien lo solicita hacer, se acepta este.
*Deberíamos cultivar más estos sentimientos, ofrecer nuestra ayuda de forma sincera, seriamos mejores seres humanos, el mundo sería diferente.
Frecuentemente al final de las clases, un Sensei es abordado por alumnos, para preguntar o aclarar dudas, también sucede que puede haber visitantes interesados en recibir información, mientras esto ocurre, los Deshis realizan diferentes actividades (Samú, “el trabajo que se realiza sin un ánimo de provecho personal, para el bien de todos”); el aseo del Dôjô (tatami, baños, áreas comunes), otros ayudan en doblar Hakamas, cerrar ventanas, colocar las armas, limpiar incensarios. Gracias a esta coordinación y ayuda de todos, es posible que salgamos todos juntos, para una última despedida al salir del Dôjô, deseando un seguro regreso a todos a sus viviendas o actividades.
Masakatsu agatsu katsu hayabi
Gassho !!!
3er Dan Aikido Aikikai.
4to Dan Nihon Aikido. “

Cinto Blanco

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Un cinto blanco. Algo que siempre tiene que estar a mano. Nuevo, como en este caso, o usado. Siempre. ¿Por qué? Porque nos hace recordar que siempre somos estudiantes, más allá de los años de práctica.

Un cinto blanco nos mantiene la humildad del que quiere aprender.